Turista de Jalisco víctima de negligencia en hotel de Quintana Roo

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Por: Marck Hernández / Especial

Alondra, una menor de 13 años integrante de una familia originaria de Zapopan, Jalisco, sufrió una descarga eléctrica cuando nadaba en una alberca del hotel Iberostar Tucán-Quetzal del municipio de Solidaridad, Quintana Roo. La menor fue atendida 3 horas después debido a que la gerencia del hotel obstaculizó la llegada de paramédicos y pretendía obligar a que sus padres firmaran un desistimiento legal. 

En entrevista para Grupo Fórmula, la abogada de la familia, Lucy Ibarra, describió los actos de intimidación que la gerente del hotel ejerció a fin de evitar responsabilidades legales:

Les dice que es mejor firmar este desistimiento para poder tener una ambulancia, ya que este servicio tiene un costo de 700 dólares y ellos son pobres y no lo pueden pagar. Es decir, se mofa, los humilla, los denigra; amenazando sin ver que la salud de la menor está en peligro porque dice que los turistas mexicanos no pueden pagar 700 dólares por una ambulancia

Agrega que pretendían la contratación de una ambulancia privada, pese a que en el ingreso del hotel esperaba la ambulancia que se envió tras llamar al 911, pero cuyo ingreso fue impedido.

Esto consta en el reporte realizado por la Dirección de Protección Civil Municipal en donde se agrega que “así mismo arriba la unidad 84101 de la policía turística a la que de la misma manera se les niega el acceso, por tal, la menor tuvo que ser trasladada por sus familiares hasta la salida del hotel para poder ser atendida por los paramédicos y ser trasladada, al seguir con la negativa de la subdirectora procedimos a retirarnos del hotel”.

Los hechos ocurrieron el 10 de diciembre del 2019, pero entonces la autoridad municipal no dio parte a la Fiscalía de Quintana Roo y tras ser intimidados la familia de Alondra prefirió regresar a Jalisco. Al paso de los meses se presentaron secuelas médicas:

Es atendida el día de hoy por un especialista neurólogo (…), no puede controlar su cuerpo, el tener una epilepsia diagnosticada a raíz del accidente también ha tenido una implicación psicológica y emocional muy fuerte” informó la abogada.

Debido a las limitantes económicas de la familia y a las restricciones por la pandemia por COVID-19 la Fiscalía de Quintana Roo recibió la denuncia apenas en enero pasado, entonces iniciaron las indagatorias. En la carpeta de investigación constan pruebas periciales que confirman los daños psicológicos y neuronales de Alondra, están en el proceso de entrevistas a testigos y demás participantes; buscan determinar las omisiones en las que incurrieron los empleados del hotel y también la autoridad municipal que no informó del hecho.

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